Mi historia, mi hilo rojo: cómo creé mi marca de aceite de oliva
¡Hola! Soy Cristina Garrido, la diseñadora que hay detrás de Loris Brand Estudio. Si has llegado hasta aquí, seguramente sea porque tú también sueñas con crear tu propia marca de aceite de oliva. Déjame contarte cómo lo hice yo, porque hace unos años estaba exactamente donde estás tú ahora.
Antes de crear mi propia marca de aceite de oliva
Corría el año 2015 y acababa de terminar mis estudios en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Jaén. Durante toda la carrera asistí a cursos y ponencias sobre emprendimiento. Al principio lo hacía para completar créditos, pero pronto se convirtió en algo más: nació en mí un interés real por crear mi propia empresa. Todavía no sabía qué montaría, pero sí tenía clara una cosa: mi futuro estaba en emprender.
Ese verano decidí matricularme en el Máster en Olivar, Aceite de Oliva y Salud, empujada en parte por el sueño de mi padre, Juan. Él es agricultor, como el 90 % de mi familia: agricultores autónomos. Y uno de sus grandes sueños siempre ha sido comercializar su propio aceite de oliva. Pero yo tenía claro que quien está en el campo encuentra muchas dificultades para vender, además, su producto. Y en esa ecuación entraba yo.
Conocer el producto antes de emprender en el sector del aceite
Si de algo estaba segura, era de que antes de invertir y lanzar mi propia marca de aceite debía conocer el producto a fondo. Y algo me sorprendió: pese a haber estado toda mi vida ligada al olivo, no sabía casi nada sobre él, ni sobre el aceite, ni sobre su calidad, ni sobre su cata. De ahí nació mi paso por el máster.
Durante esos meses tuve la suerte de coincidir con grandes compañeros que dejaron huella en mí: Patri, abogada; Laura, química; Paco, ingeniero; Ale, agricultor brasileño; Hermeto, economista brasileño, y Rosa, empresaria. Cada persona y cada momento forman parte de una etapa, y ellos fueron imprescindibles: enriquecieron mi parte personal y también la profesional.
Junto a mi compañera Laura puse en marcha un blog, «AOVE Sour and Hot», para ayudar al consumidor a conocer mejor el aceite de oliva. Y es que algo que descubrimos durante el máster fue el enorme desconocimiento que rodea a este producto en todo el mundo, tanto entre los consumidores como dentro del propio sector. Gracias a ese blog empezamos a movernos y a conocer el sector oleícola de primera mano.
Además, durante la formación descubrimos la cata de aceite y decidimos especializarnos en ella con el único curso homologado por el COI (Consejo Oleícola Internacional). Allí conocimos el sector a nivel internacional, rodeadas de personas excelentes de distintas partes del mundo.
El punto de inflexión: decidí lanzar mi propia marca
Cuando terminé la formación, quise poner en práctica todo lo aprendido en empresas que consideraba líderes en innovación, capaces de renovar un sector bastante maduro y envejecido. Mi sorpresa fue la poca acogida y la falta de inversión que encontré en cada puerta que tocaba.
Llegué incluso a proponerle a una empresa del sector encargarme de su marketing. Dediqué un verano entero a desarrollar un plan de marketing para presentárselo. Pero, cuando acudí a la cita, la empresa la había olvidado. Ahí me di cuenta de que nadie me estaba tomando en serio: ser una chica joven y sin experiencia laboral influía mucho más de lo que yo creía.
Aquel desplante fue, paradójicamente, mi punto de inflexión: el momento en el que perdí el miedo a emprender. Mi familia fue la primera en aprobar y apoyar la idea, y lo sigue siendo a día de hoy. Ese es el verdadero inicio de Los Quinientos. Hablamos del verano de 2016.
Los Quinientos: mi primera marca de aceite de oliva virgen extra
Durante un año trabajé el proyecto yo sola, de manera totalmente autodidacta. Nunca había diseñado nada, pero tenía muy claro lo que quería para mi marca y mi packaging. Siempre he tenido buen ojo y, desde pequeña, me ha encantado observar el packaging.
Lo hice todo desde cero: la marca, la estrategia, el packaging, el diseño de la web… Sin formación, aprendiendo a base de tutoriales, pero con algo mucho más poderoso: el impulso de crear y de hacer realidad mi sueño. Fue como un embarazo. Recibir tu botella, tu etiqueta, tus cajas; vivir el día de la cosecha… Todo es mágico, y esa emoción le da sentido a todo, tanto a los altos como a los bajos.
Lanzamos la marca el 11 de noviembre de 2017 con una ilusión enorme, rodeados de familia y amigos. Hoy, casi diez años después, siguen apoyándonos y creyendo en el proyecto.
De emprendedora a diseñadora: así nació Loris Brand Estudio
Durante todos esos años, algo se fue despertando dentro de mí mientras gestionaba mi negocio: la creatividad y el diseño. Aprendía cada vez más, hasta que llegó el momento de formarme de manera profesional.
Entonces llegó la pandemia. Y para mí fue el empujón definitivo: me dije a mí misma que era el momento de aprender. Me formé en gráfica publicitaria en la EAGB de Baeza, donde pasé dos años preciosos, muy distintos a las etapas anteriores. Trabajar, estudiar y quedarme embarazada a la vez fue todo un reto.
Al terminar mis estudios decidí crear Loris Brand Estudio. Quería un estudio creativo pensado para pequeñas empresas y emprendedores, para quienes mi formación y mi experiencia pudieran ofrecer ese pequeño paso que lo cambia todo. Por eso mi lema es «somos nuestra historia».
El nombre es un juego con «Lorite», mi apellido materno: un pequeño homenaje a mi madre, de quien, sin duda, me viene la creatividad. Y «Brand» porque todo el trabajo del estudio se centra en las necesidades de la marca.
Desde entonces he crecido despacio, porque la maternidad y llevar dos negocios no dejan demasiado tiempo. Por eso trabajo como un atelier: acepto pocos proyectos, a los que dedico mucho tiempo y mucho amor, formando parte de todo el proceso. No soy solo quien diseña: soy también ese pepito grillo que te recuerda qué paso dar en cada etapa.
Además, siempre que puedo participo en charlas para emprendedores, aportando mi experiencia para ayudar a otros jóvenes a encontrar su camino.
Somos nuestra historia
Si algo tengo claro es que mi principal activo es mi trayectoria: mi formación y, en definitiva, mi historia. Creo que hay pocos diseñadores tan especializados en el mundo del aceite de oliva y con la experiencia que yo tengo.
Por eso, si tú también sueñas con crear tu propia marca de aceite de oliva, sé perfectamente por dónde se empieza… y sé acompañarte hasta el final. Porque yo ya recorrí ese camino, con sus miedos y su ilusión. Y me encantaría recorrerlo contigo.
Y si estás leyendo esto con la libreta en la mano, dándole vueltas a tu propio proyecto, déjame decirte una cosa: crear una marca de aceite de oliva es mucho más que diseñar una etiqueta bonita. Antes de pensar en el logo, conviene que tengas claro por qué existe tu aceite y qué historia hay detrás, porque ese relato es lo que hoy diferencia a una marca en un lineal lleno de botellas parecidas. Pregúntate también a quién te diriges de verdad: no se vende igual un aceite de cercanía a precio ajustado que un AOVE premium pensado para el consumidor gourmet o para la exportación, y esa decisión lo condiciona todo, del nombre al envase. A partir de ahí llegan tu propuesta de valor (por qué te elegirían a ti y no al de al lado), el naming, la identidad visual, un packaging que comunique tu calidad justo en el momento de la verdad —la estantería, esos tres segundos en los que el cliente decide—, tu canal de venta y, cómo no, la parte menos glamurosa pero imprescindible: el registro sanitario y la normativa de etiquetado. Sé que suena a mucho, pero se recorre paso a paso. Por eso he reunido todo lo que me habría gustado saber cuando empecé en mi guía para crear tu propia marca de aceite de oliva virgen extra, para que tú no tengas que aprenderlo a base de tropiezos, como me pasó a mí.
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OLIVE BRAND
CREAMOS MARCA DE ACEITE ÚNICAS
Si quieres, te acompaño a crear tu marca de aceite
paso a paso con mi programa para el sector oleícola.

